La seguridad de la información en teléfonos móviles II
Las principales situaciones en que nuestra seguridad puede verse amenazada “por culpa” de los teléfonos móviles son estas:
- Cuando lo perdemos o no recordamos dónde lo hemos dejado, que pasa muy a menudo y en lugares de lo más variopinto.
- Cuando nos lo quitan (robos, hurtos, etc.).
- Cuando acceden a él sin nuestra autorización, ya sea localmente (usan el teléfono cuando no nos damos cuenta, estamos distraídos o nos hemos ido un momento) o remotamente (acceden a él o lo controlan vía SMS, wifi, bluetooth, navegador, aplicaciones, correo electrónico, etc.).
- Cuando el aparato cambia de propietario de manera autorizada o legítima (reventa, donación, cesión, préstamo, intercambio, subasta, etc.).
Los tres primeros casos dan lugar a una situación conocida por todos y que sigue más o menos esta cronología: darte cuenta y buscarlo; volver sobre tus pasos; intentar averiguar qué ha pasado, dónde y cuándo (y quién ha sido); bloquear la tarjeta SIM y el teléfono; ir a la policía; comprarte otro teléfono y volver a empezar.
En este artículo vamos a centrarnos en el cuarto caso y vamos a hacerlo, no porque sea menos habitual, sino precisamente porque al ser cotidiano, nadie le presta atención, siendo entonces los propios usuarios los que comprometen su seguridad (y la de terceros).



Tema Twenty Ten de WordPress. Desarrollado por 


