Nuestros teléfonos son cada vez más listos, pero ¿y nosotros?

Seguridad y teléfonos móviles I

El número de teléfonos móviles inteligentes (smartphones) y de tabletas (tablets) crece de manera exponencial y alcanzará en los próximos años cifras asombrosas (la cifra estimada es que se venderán en todo el mundo 420 millones este 2011 y 1000 millones el año 2016). Cada vez es menos habitual que alguien no tenga un teléfono móvil (actualmente, el 96,6% de los usuarios españoles dispone de uno) y es lógico pensar que, cuando una persona cambie su terminal lo hará por uno más avanzado que el anterior y que le permita hacer más cosas: conectarse a internet, descargar aplicaciones, comprar, trabajar e interaccionar con otras personas, esté donde esté.

Sin embargo, el teléfono no es lo único que tenemos que cambiar para adaptarnos a los nuevos tiempos: es necesario que cambiemos también nuestra percepción de la seguridad y dejemos de tratar a nuestros teléfonos inteligentes como si fueran aquél primer móvil que tuvimos que sólo servía para llamar y mirar la hora (que, curiosamente, sigue siendo la primera cosa para la que usamos el teléfono), porque no lo son y el error puede salir caro.

Hoy en día un teléfono no es como una lavadora, es también la puerta de entrada a múltiples aspectos de nuestra vida, por lo que su protección tiene que ir más allá de la pérdida del dispositivo y centrarse en cuál es su contenido y de qué manera pueden verse amenazadas nuestra seguridad, privacidad e intimidad si lo perdemos.


Protección de datos

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